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MEDICINA TRADICIONAL CHINA

Son molestas, dolorosas y repetitivas, y condicionan la vida de quien las padece. Para la medicina son un misterio: se sabe en qué consisten, pero no exactamente por qué se producen. Resignación y medicamentos paliativos constituyen el tratamiento más habitual. Y sin embargo, interpretar los síntomas desde la perspectiva de la medicina tradicional china (MTC) puede ayudarnos a abordar este problema con éxito de una forma sencilla y eficaz: simplemente actuando sobre las causas.
En medicina, la migraña se define como un trastorno vascular, derivado de la acumulación de sangre en la cabeza. La mayor parte de las veces esto se debe a espasmos de los vasos sanguíneos de la zona: de ahí el dolor pulsátil, que se agudiza con cada latido del corazón. Otros síntomas habituales son digestivos (malestar, náusea, a veces vómitos…), molestias oculares (luces, enrojecimiento, picor, etc.) o necesidad de oscuridad, silencio y reposo. Habitualmente se trata con analgésicos y vasodilatadores, que al normalizar la circulación sanguínea, mitigan el dolor.

La visión de la Medicina Tradicional China
La Medicina Tradicional China (MTC) distingue varios tipos de dolores de cabeza, en función no sólo de los síntomas sino sobre todo de la zona afectada. Los meridianos de energía que recorren la zona dolorida son clave para conocer cuáles son los órganos implicados y actuar en consecuencia. Si bien existen varios tipos de cefaleas, las más frecuentes son las que afectan a la zona temporal, las sienes, recorridas por el meridiano de vesícula biliar, correspondiente al elemento madera (hígado y vesícula biliar). La localización del dolor, unido a los síntomas oculares, gástricos y emocionales, describen perfectamente la migraña de origen hepático, según la Medicina Tradicional China. Son síntomas de estancamiento de Qi hepático y de exceso de yang: el Qi (yang) mueve la sangre (yin). Cuando la circulación de Qi se bloquea, la sangre circula peor, y tiende a estancarse. Los episodios corresponderían a subidas puntuales de yang hepático.

Causas del estancamiento de Qi
En MTC el hígado rige, entre otras cosas, la dinámica (circulación) del Qi. Dos de los factores que más afectan el flujo de Qi hepático son los emocionales y los dietéticos. La emoción que corresponde al elemento madera (hígado y vesícula biliar) es la ira. La impaciencia, la irritabilidad, la cólera fácil, son síntomas de desequilibrios hepáticos, una perspectiva que coincide con la clasificación de los temperamentos de Hipócrates, para quien el bilioso era también el colérico. Esta influencia entre emociones y estado energético es de ida y vuelta: el exceso de yang hepático produce irritabilidad y nerviosismo. La cólera reprimida, e incluso inconsciente, y el estrés afectan negativamente la energética del hígado.

Influencia energética de la alimentación
El hígado cumple multitud de funciones, una de las cuales es la de filtro de la sangre: es un órgano detoxicador. En MTC, una de las funciones de este órgano es asegurar que la energía (y por tanto la sangre) fluya libremente. Cuando el hígado está sobrecargado por una dieta excesiva o inadecuada –dicho de un modo más gráfico, si el filtro se “satura”– no sólo nos encontramos mal; también se entorpece el flujo de energía en general, y en los meridianos de higado y vesícula biliar en particular. Una forma de abordarlo es mediante una terapia energética, como la acupuntura. Otra manera es comprendiendo qué es lo que sobrecarga el hígado y así prevenir el bloqueo de energía. El organismo tiende de manera natural hacia el equilibrio y la autocuración, de manera de si eliminamos las causas de ese estancamiento, habitualmente la circulación energética a menudo se restablece sola y los dolores de cabeza se amortiguan, espaciándose las crisis y llegando incluso en muchos casos a desaparecer. ¿Cómo se consigue este resultado? Cuando los dolores de cabeza tienen un origen hepático, la vía más rápida para eliminar el bloqueo de Qi y los dolores de cabeza asociados es desintoxicar el hígado, evitando en primer lugar los alimentos que lo sobrecargan. Si hay causas emocionales (estrés), un mejor estado físico proporciona una mayor estabilidad y ayuda a tolerar mejor la tensión sin llegar al punto de perder el control.

Cómo mejorar el estado del hígado
– Evitar comer demasiado.
– Reducir al máximo las grasas saturadas (de origen animal o vegetales hidrogenadas). A diferencia de los aceites vegetales, las grasas saturadas son sólidas, teniendo una mayor tendencia a depositarse. Esto es especialmente patente en el caso de los productos lácteos, cuya grasa de cadena más corta es también la más aterogénica.
– Limitar los lácteos. Muchas personas experimentan una mejoría al eliminar el café con leche. Estos productos no sólo sobrecargan el hígado y el sistema linfático, sino que entorpecen el flujo de Qi.
– Cuidado con el azúcar. Los productos elaborados a base de cereales refinados, azúcares y grasas, resultan sobrecargantes para el hígado: bollos, galletas, pasteles, helados, etc. El alcohol tampoco es conveniente.
– El hígado tiende de forma natural al exceso de yang (calor). Por tanto, es necesario evitar una dieta excesivamente proteica, con alimentos deshidratados y salados (por ejemplo, quesos o embutidos), y cocinados con altas temperaturas (frituras, plancha, horneados, barbacoa…). Son preferibles las cocciones suaves: vapor, estofado…
– Por el contrario, conviene aumentar la proporción de alimentos refrescantes: verduras y frutas, cereales hervidos, legumbres… Son especialmente recomendables las verduras de hoja verde, cuyo sabor amargo calma el hígado. La alcachofa, la achicoria o la escarola son especialmente convenientes para mejorar la función hepática.
– Tomar una fórmula de plantas desintoxicantes para el hígado puede ser de gran ayuda para estimular la desintoxicación hepática y de la vesícula y mejorar la función del hígado. Estas sencillas pautas pueden ayudar también a mejorar los dolores menstruales, a menudo causados por pequeños espasmos en el sistema genital. Los órganos genitales (útero y mamas), están conectados internamente con el hígado a través de los meridianos. Muchos casos de dolores menstruales y congestión mamaria tienen relación con el exceso o el estancamiento de Qi de hígado, y mejoran con el cambio de dieta. En el caso de la congestión mamaria es fundamental revisar el consumo de lácteos. Esta forma de tratar las migrañas no es propiamente una terapia, ya que no está orientada tanto a saber qué tomar para mitigar el dolor, como en conocer qué no tomar, para prevenir su aparición en la medida de lo posible. El énfasis está en el “antes” más que en el “después”, actuando primero sobre las posibles causas, y sólo entonces –si hace falta– aplicando el tratamiento necesario. Este enfoque es preventivo y no sustituye la visita a un especialista en caso de ser necesario, pero en cualquier caso potencia la autonomía personal y mejora el pronóstico final, al aumentar las probabilidades de éxito de cualquier tipo de terapia.